viernes, 22 de enero de 2016

Repeticiones

Me descubro andando de un lado a otro por la casa.
Siento algo extraño en el pecho. Estoy nerviosa y es por ti. Me sigo poniendo nerviosa porque se que voy a verte.

Igual que aquella madrugada en la esquina de ese bar cuando estuve a cuatro palabras de no verte más.
Igual que la noche de la plaza. Vos subida a los juegos de los niños mientras te insinuabas con canciones.
De la misma forma que la primera vez que te abrace por detrás, y te giraste y me besaste, y te desnudaste y yo creí que volaba.
Igual que todas las veces que esperé que tocaras el telefonillo de mi casa o que esperé encontrarte de casualidad en alguna calle para que me devolvieras la sorpresa de verme con una sonrisa.
Los mismos nervios de cuando te vi salir del mar por primera vez, haciendo foco en tus hombros que venían dorados del sur.
Son los mismos de cada vez que veo tu nombre en la pantalla del teléfono y tu voz me nombra.
Igual que aquel Mayo que me planté en tu casa para mostrarte con un último hecho, lo que eras capaz de provocar en mi.
Igual que todas las veces que abrí y abro el buzón del correo esperando noticias tuyas.
Los mismos nervios que experimenté desnudando a otras por haberlas confundido con tu espalda.
Igual que esa tarde de Junio calurosa, al lado de la ría y a 20 centímetros de distancia.

Igual que ahora. A un día de volver a verte.

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